Rehabilitamos caseríos vascos y masías catalanas conservando su carácter original y adaptándolos al confort actual. Intervenimos en estructura, cubiertas, envolvente térmica e instalaciones con equipos especializados en arquitectura rural. Trabajamos por fases si lo necesitas y te entregamos un proyecto llave en mano. Pide presupuesto sin compromiso.
Cada construcción rural es un caso distinto. Muros de piedra de metro y medio, forjados de madera con siglos encima, cubiertas de teja árabe apoyadas en cerchas artesanales… no puedes tratarlas como un piso de ciudad. Nuestro equipo lleva más de una década realizando reformas integrales en caseríos y masías exclusivamente, con el rigor técnico que exigen y el respeto que merecen.
Por qué rehabilitar una construcción rural es distinto
Una vivienda rústica del siglo XVIII no responde a las mismas lógicas que un edificio en altura de los años setenta. Los muros de carga suelen ser de mampostería careada, la estructura horizontal descansa sobre vigas de roble o castaño que pueden tener secciones sobredimensionadas o, al contrario, sorpresas escondidas bajo el pavimento. Antes de tocar nada, hay que entender qué tienes delante.
¿Qué hace especial este tipo de intervención? Tres cosas, básicamente. La primera: la patología acumulada. Humedades por capilaridad ascendente, grietas verticales por asientos diferenciales, pudrición seca en cabezas de viga, insectos xilófagos en la carpintería estructural. La segunda: la normativa. Muchos de estos inmuebles están catalogados o afectados por planes especiales de protección, y no puedes cambiar huecos ni cubiertas a tu antojo. La tercera: los materiales originales, que a menudo son irreemplazables y exigen técnicas artesanales para su recuperación.
Y aquí viene lo que pocos cuentan: rehabilitar sale más caro que construir de cero, pero el resultado no tiene comparación posible. Una casa nueva imita; una vivienda tradicional recuperada es. Ese matiz, para el propietario que llega hasta nosotros, suele ser lo que decide el proyecto.
Caserío vasco frente a masía catalana: no es lo mismo
Aunque compartimos técnicas comunes, ambas tipologías tienen exigencias distintas. El caserío vasco suele presentar entramados de madera vistos, cubiertas de gran pendiente y muros de mampostería con juntas de barro que exigen morteros de cal específicos. La masía catalana, en cambio, apuesta por muros más masivos, bóvedas tabicadas y cubiertas de menor pendiente con teja árabe original. Adaptamos las soluciones a cada tradición constructiva, sin aplicar recetas genéricas.
Nuestro proceso de reforma paso a paso
Trabajamos con una metodología que hemos afinado a lo largo de los años y que reduce imprevistos. No prometemos que no aparezcan (en obra antigua siempre aparecen), pero sí que estarán acotados y previstos en el presupuesto de contingencias.
Diagnóstico estructural y estudio de viabilidad
Aquí empieza todo. Visitamos el inmueble con arquitecto y arquitecto técnico, hacemos catas puntuales en muros y forjados, revisamos cubierta desde el interior del bajo cubierta y elaboramos un informe de patologías. Si es necesario, encargamos ensayos de resistencia de la piedra o análisis de humedad por capilaridad con higrómetro.
Este paso lleva entre dos y cuatro semanas. Puede parecer mucho, pero saltárselo es la razón número uno por la que las obras rurales se disparan de presupuesto. Nosotros preferimos gastar quince días en entender el edificio que gastar tres meses arreglando decisiones mal tomadas.
Proyecto arquitectónico y licencias
Con el diagnóstico en la mano, redactamos el proyecto básico y de ejecución. Definimos qué se conserva, qué se sustituye y qué se refuerza. Diseñamos la distribución interior teniendo en cuenta los muros de carga existentes (que rara vez se pueden tocar) y planteamos la envolvente térmica compatible con el aspecto original.
Tramitamos la licencia de obra mayor ante el ayuntamiento correspondiente y, cuando el inmueble está en suelo no urbanizable o catalogado, gestionamos también los informes de patrimonio y las autorizaciones autonómicas específicas. Esta fase suele tomar entre tres y seis meses, dependiendo del municipio. En zonas rurales pequeñas hemos visto plazos más ágiles; en cascos históricos protegidos, hay que armarse de paciencia.
Ejecución de obra y control de calidad
Coordinamos todos los oficios especializados: canteros, carpinteros de armar, cubridores, restauradores. Nuestro jefe de obra visita el proyecto varias veces por semana y el arquitecto interviene en las decisiones críticas (aparición de patologías no previstas, ajustes de detalle constructivo, etc.).
Emitimos actas semanales con fotografías y avance real frente al cronograma. El cliente sabe en todo momento en qué punto está su casa, qué se ha hecho y qué falta. Al final de obra, entregamos el libro del edificio con planos as-built, manuales de instalaciones y garantías por escrito.

Especialistas en arquitectura rural tradicional
No somos una empresa generalista que a veces toca inmuebles rústicos. Es nuestra especialidad principal desde hace más de diez años. Tenemos arquitectos con máster en patología y rehabilitación de edificios, aparejadores con experiencia específica en construcción tradicional, y una red de artesanos (canteros, carpinteros de armar, cubridores de teja árabe) con los que llevamos trabajando desde el primer proyecto.
Esa experiencia se nota. Sabemos cuándo una grieta es viva y cuándo está estabilizada. Sabemos cuándo una viga aparentemente comida por la carcoma sigue trabajando estructuralmente y cuándo hay que sustituirla. Sabemos qué morteros usar en un muro de mampostería del XVII y por qué el cemento portland es un error casi siempre. Estos detalles marcan la diferencia entre una vivienda rústica recuperada y una vivienda rústica arruinada con buenas intenciones.
Si estás valorando una obra menos ambiciosa o una vivienda urbana, echa un vistazo a nuestro servicio de reformas de casas en Valladolid, donde aplicamos el mismo rigor técnico a proyectos residenciales convencionales.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta rehabilitar un caserío o una masía?
Los precios varían muchísimo según el estado de partida y el nivel de acabados. Como orientación, este tipo de intervención suele moverse entre 1.200 y 2.500 euros por metro cuadrado. Si hay que consolidar estructura, sustituir cubierta y hacer envolvente térmica completa, tiende al tramo alto. Si el edificio está bien conservado y solo se actualizan instalaciones y acabados, al bajo.
¿Cuánto dura una reforma integral de este tipo?
Entre 10 y 18 meses, contando proyecto, licencias y ejecución. La obra pura suele llevar de 8 a 12 meses. En construcciones rurales, los plazos son más largos que en pisos urbanos porque hay más oficios artesanales implicados y más imprevistos estructurales.
¿Se pueden conservar vigas, piedra y elementos originales?
En la mayoría de los casos, sí, y es lo que recomendamos siempre que sea técnicamente viable. Consolidamos vigas mediante prótesis de madera o refuerzos con perfiles ocultos, recuperamos la piedra con limpieza mecánica suave y rejuntado con morteros de cal, y restauramos carpinterías originales cuando su estado lo permite. Sustituir por réplica moderna es el último recurso, no el primero.
¿Qué licencias y permisos necesito?
Como mínimo, licencia municipal de obra mayor. Si el inmueble está catalogado, dentro de un entorno de protección patrimonial o en suelo no urbanizable, además hará falta informe favorable del organismo autonómico competente. Nosotros nos encargamos de toda la tramitación como parte del servicio llave en mano.
¿Trabajáis por fases si el presupuesto es limitado?
Sí, y es una opción muy razonable en obras grandes. Priorizamos estructura y cubierta en la primera fase (lo que garantiza que el edificio no se degrade más), y dejamos acabados e instalaciones no esenciales para fases posteriores. Diseñamos el proyecto pensando ya en esa secuencia para que las fases no se pisen entre sí.
¿Puedo destinar la vivienda a uso turístico o agroturismo tras la reforma?
Sí, y es un uso frecuente en este tipo de propiedades. La normativa varía por comunidad autónoma, pero exige cumplir requisitos específicos (accesibilidad, instalaciones, seguridad contra incendios y, en muchos casos, un mínimo de habitaciones). Lo tenemos en cuenta desde la fase de proyecto para diseñar la distribución y las instalaciones pensando ya en la futura licencia turística.
Zonas de trabajo y sectores atendidos
Operamos en toda la mitad norte peninsular con equipo propio, y podemos desplazarnos a otras zonas para proyectos de cierta entidad. Trabajamos habitualmente en País Vasco, Navarra, La Rioja, Cataluña, Cantabria y norte de Castilla y León, donde se concentra la mayor parte de este patrimonio rural. En cada zona colaboramos con canteros y carpinteros locales que conocen las técnicas tradicionales de la comarca.
Además de particulares, atendemos a promotores de turismo rural, propietarios de fincas que quieren convertir edificaciones auxiliares en viviendas y ayuntamientos con inmuebles catalogados. Cada tipología tiene sus condicionantes; los adaptamos al proyecto sin renunciar al rigor técnico.

Solicita presupuesto para tu proyecto
Si estás pensando en rehabilitar una vivienda tradicional, el primer paso es una visita técnica sin compromiso. Vamos al inmueble, lo revisamos con nuestro equipo, escuchamos qué necesitas y en unas semanas te entregamos un anteproyecto con cifras orientativas cerradas por partidas.
No trabajamos con presupuestos genéricos por metro cuadrado. Cada edificio es único y merece un estudio real antes de dar números. Ese trabajo previo es lo que evita las sorpresas desagradables cuando la obra está en marcha.
Contacta con nosotros y te llamamos en 24 horas para agendar la visita técnica gratuita a tu vivienda.


